Un derbi con la mirada puesta en Vinicius

A estas alturas, da igual ya lo que haga Vinícius Jr en cada partido. No importa ya que sea la estrella -como ante el Villarreal en los octavos de la Copa, con un gol y generando los otros dos- o su aportación no sea determinante -como frente al Athletic-. Las cámaras le enfocan, le siguen, buscan su reacción en cada lance del juego, bien sea la celebración de un tanto o una brutal entrada. Es la nueva estrella mediática de LaLiga.
Vinícius no se esconde, huye del perfil bajo que tienen otros futbolistas a los que no les gusta el foco mediático. Se revuelve ante los insultos de la afición rival y celebra los goles eufórico, bien sea bailando o con gestos a la grada, lo que le ha convertido en blanco de la ira de cada campo en el que juega. Todo ello alimentado, por supuesto, por los medios de comunicación. Tiene una cámara fija solo para él en cada partido como en su día la tuvieron Leo Messi o Cristiano Ronaldo.
Tampoco se arruga ante las patadas de los rivales. Encara una y otra vez, sin descanso, da igual cuánto reciba. No en vano es el jugador que más faltas recibe de las cinco grandes ligas de Europa.
En las últimas semanas, las polémicas en torno al brasileño parecen haberse multiplicado y su figura ha polarizado al fútbol español. De un lado, los que le acusan de provocador, de chulo, de buscar la respuesta tanto de jugadores como de aficiones rivales. Del otro, los que creen que es a él el que sufre las faltas constantes, que le buscan esperando una respuesta, tratando de descentrarle, de sacarle del partido. Y también con el racismo de fondo. Son muchos los intolerables insultos que recibe y ahí ni hay colores ni se debe de haber bandos.
Y en ese escenario llega el partido de mañana ante el Atlético de Madrid. Un derbi copero con las semifinales de la Copa del Rey en juego. Que el duelo sea en el Santiago Bernabéu hará que las aguas bajen más tranquilas, que los enfrentamientos de Vinícius con la afición rival no se produzcan, pero sí que habrá tensión en el campo.
Tanta tensión a su alrededor ha ocasionado que, en muchas ocasiones, parezca que Vini se ha ‘marchado’ del partido. Su rendimiento ha sufrido un pequeño bajón -tanto antes del Mundial como al reanudarse la competición- y son muchos los que lo achacan a que se descentra cada vez que se ve envuelto en alguna polémica. Aunque de repente resurge como el día de Villarreal, donde marcó un gol, dio otro e hizo una sensacional jugada para fabricar el tercero, el que culminaba una gran remontada.
Carlo Ancelotti apoya a Vinícius, pero también trata de calmarlo, de centrarlo, de lograr que se centre en lo estrictamente deportivo. Veremos si en el derbi de mañana lo consigue. Lo único seguro es que será protagonista del partido. Pase lo que pase.

Un derbi con la mirada puesta en Vinicius

A estas alturas, da igual ya lo que haga Vinícius Jr en cada partido. No importa ya que sea la estrella -como ante el Villarreal en los octavos de la Copa, con un gol y generando los otros dos- o su aportación no sea determinante -como frente al Athletic-. Las cámaras le enfocan, le siguen, buscan su reacción en cada lance del juego, bien sea la celebración de un tanto o una brutal entrada. Es la nueva estrella mediática de LaLiga. Vinícius no se esconde, huye del perfil bajo que tienen otros futbolistas a los que no les gusta el foco mediático. Se revuelve ante los insultos de la afición rival y celebra los goles eufórico, bien sea bailando o con gestos a la grada, lo que le ha convertido en blanco de la ira de cada campo en el que juega. Todo ello alimentado, por supuesto, por los medios de comunicación. Tiene una cámara fija solo para él en cada partido como en su día la tuvieron Leo Messi o Cristiano Ronaldo. Tampoco se arruga ante las patadas de los rivales. Encara una y otra vez, sin descanso, da igual cuánto reciba. No en vano es el jugador que más faltas recibe de las cinco grandes ligas de Europa. En las últimas semanas, las polémicas en torno al brasileño parecen haberse multiplicado y su figura ha polarizado al fútbol español. De un lado, los que le acusan de provocador, de chulo, de buscar la respuesta tanto de jugadores como de aficiones rivales. Del otro, los que creen que es a él el que sufre las faltas constantes, que le buscan esperando una respuesta, tratando de descentrarle, de sacarle del partido. Y también con el racismo de fondo. Son muchos los intolerables insultos que recibe y ahí ni hay colores ni se debe de haber bandos. Y en ese escenario llega el partido de mañana ante el Atlético de Madrid. Un derbi copero con las semifinales de la Copa del Rey en juego. Que el duelo sea en el Santiago Bernabéu hará que las aguas bajen más tranquilas, que los enfrentamientos de Vinícius con la afición rival no se produzcan, pero sí que habrá tensión en el campo. Tanta tensión a su alrededor ha ocasionado que, en muchas ocasiones, parezca que Vini se ha ‘marchado’ del partido. Su rendimiento ha sufrido un pequeño bajón -tanto antes del Mundial como al reanudarse la competición- y son muchos los que lo achacan a que se descentra cada vez que se ve envuelto en alguna polémica. Aunque de repente resurge como el día de Villarreal, donde marcó un gol, dio otro e hizo una sensacional jugada para fabricar el tercero, el que culminaba una gran remontada. Carlo Ancelotti apoya a Vinícius, pero también trata de calmarlo, de centrarlo, de lograr que se centre en lo estrictamente deportivo. Veremos si en el derbi de mañana lo consigue. Lo único seguro es que será protagonista del partido. Pase lo que pase.

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